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lunes, 16 de mayo de 2011

NOTICIA DE LA AGENCIA YAYABO PRESS Pertenecía al FANTU

NOTICIA DE LA AGENCIA YAYABO PRESS
(circulada el lunes 16 de mayo de 2011)

Pertenecía al FANTU

Activista aclaró el 15 de mayo en Santa Clara de qué organización era miembro opositor recientemente occiso

El pasado domingo se reiteró que el destacado disidente Juan Wilfredo Soto García, muerto recientemente en Santa Clara tras una golpiza policial, no era miembro de la Coalición Central Opositora (CCO), según han afirmado erróneamente algunos individuos y órganos de prensa.

La activista Licet Zamora Carrandi aclaró por vía telefónica que el occiso, lejos de pertenecer a la referida agrupación, fue la persona a propuesta de la cual un grupo de disidentes villaclareños decidió cesar su participación en la CCO y constituir el Frente Antitotalitario Unido (FANTU) el 10 de diciembre de 2009.

“Hacía casi año y medio que nuestro hermano Juan Wilfredo no formaba parte de la Coalición. Él fue el ideador del FANTU, donde tuvo a su cargo la atención a los presos y sus familiares. Por eso irrita que a estas alturas se dé una información distorsionada sobre ese particular”.

Y concluyó Licet: “No sé qué pretenden al hacer ese tipo de planteamientos, ni comprendo por qué hay personas y órganos de prensa que se hacen eco de inexactitudes como ésas. Queremos pensar que lo han hecho de buena fe, pero de todos modos eso molesta”.

Reportó, desde Sancti Spíritus, Ana Margarita Perdigón, Agencia Yayabo Press.

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Lunes 16 de mayo de 2011.


Agencia Yayabo Press

CRÓNICA DE UN ASESINATO ANUNCIADO

CRÓNICA DE UN ASESINATO ANUNCIADO 



El domingo 8, Día de las Madres, la opinión pública se estremeció por la muerte en Santa Clara del defensor de los derechos humanos Juan Wilfredo Soto García, quien, menos de 72 horas antes había recibido una golpiza brutal propinada en pleno día por agentes policiales en el céntrico Parque Vidal de esa ciudad.

En lo personal, sólo coincidí con el activista tras el éxito de la larguísima huelga de hambre y sed del licenciado Guillermo Fariñas, cuando numerosos disidentes nos encontramos en la capital villaclareña para pedirle al valiente ayunante que cesase su protesta.

Es precisamente El Coco quien ahora nos da antecedentes sobre la vida de Soto García, pues ambos eran amigos casi coetáneos y se criaron juntos en el mismo barrio. Al casarse Juan Wilfredo, fue durante 18 años vecino inmediato de Fariñas.

Por El Coco he sabido que Soto García fue opositor al régimen durante treinta años. Precisamente el mote por el que era conocido (El Estudiante) refleja la condición que poseía cuando cayó preso por primera vez, tras ocasionar daños en un cine como forma de lucha contra el régimen. Contaba 16 años, y era alumno de preuniversitario.

Juan Wilfredo fue encarcelado en otras dos ocasiones: una, por gritar consignas anticomunistas desde la azotea de su casa; la otra (y es éste el único caso con visos de delito común, aunque no intencional) cuando, furioso por una ceremonia religiosa que estaban realizando en su casa con los huesos de su difunto padre, lanzó por la ventana una maceta que cayó casualmente sobre un viandante, ocasionándole lesiones.

Con el paso de los días, nos hemos ido enterando de detalles indignantes del criminal abuso policial: Soto García se encontraba en el Parque Vidal hablando de deportes con unos amigos cuando fue invitado por la policía a abandonar el lugar. Se negó a cumplir esa arbitraria indicación, explicando que no estaba haciendo nada ilegal.

Los uniformados castristas, acostumbrados a hacer su santa voluntad, valoraron esa comprensible actitud como un ataque a su autoridad. Por ello le informaron a Juan Wilfredo que lo llevarían conducido, y cuando lo tuvieron ya esposado, comenzaron la brutal tunda.

Un amigo de la disidencia me comentaba que, independientemente del carácter antijurídico del apaleamiento, le parecía aventurada la calificación de asesinato que muchos le hemos dado. Como jurista, me parece que no lleva razón ese hermano de luchas.

Según el vigente Código Penal cubano, entre las circunstancias que convierten el homicidio simple en uno agravado están la alevosía, el ensañamiento y el “haberse privado ilegalmente de libertad a la víctima antes de darle muerte”; todos ellos concurren en este caso. También están los “impulsos sádicos o de brutal perversidad”, cuya concurrencia no sería descabellado alegar. Por todo ello considero que no resulta exagerado hablar de asesinato.

El gobierno de La Habana, en su nota informativa, habla brumosamente sobre “una supuesta golpiza”, lo cual —como es obvio— no implica una negación clara y terminante del apaleamiento, que tiene que haber sido registrado por alguna de las cuatro cámaras de seguridad existentes en el Parque Vidal.

En el documento oficialista de atribuye la muerte del activista a una pancreatitis, pero no se especifica la etiología de esa dolencia. Médicos competentes me han expresado que, generalmente, las inflamaciones graves del páncreas que no son degenerativas, se deben precisamente a traumatismos como el que se ha denunciado en el caso de Soto García.

Lo más triste del asunto es que un desenlace como el de El Estudiante se veía venir. El manto con el que las autoridades tapan los atropellos perpetrados por sus agentes, lo encubre todo hasta que surge un caso extremo como el de Juan Wilfredo.

Precisamente el pasado martes recordábamos que uno de los miembros de la Alianza Democrática Cubana, en reunión celebrada hace un mes, expresaba sus temores de que, si proseguían impunemente esos actos de violencia oficial, en cualquier momento se produciría un desenlace fatal.

Justamente eso fue lo que, por desgracia, sucedió con El Estudiante. Como reza el refrán: Tanto va el cántaro a la fuente, hasta que se rompe. La del hermano Juan Wilfredo Soto García es —pues— la crónica de un asesinato anunciado.

La Habana, 11 de mayo de 2011.


René Gómez Manzano
Abogado y periodista independiente

lunes, 9 de mayo de 2011

Entierran a disidente asesinado

Entierran a disidente asesinado 

Un opositor pacífico muerto a golpes fue inhumado el 8 de mayo en Santa Clara en medio de aparatoso despliegue militar

En horas de la tarde de ayer domingo fue sepultado en el cementerio de Santa Clara el opositor Juan Wilfredo Soto García, de 46 años, conocido entre sus allegados como “El Estudiante”, el cual falleció en la madrugada del propio día a resultas de una brutal golpiza propinada por un grupo de agentes policiales.


El disidente fue llevado a un centro asistencial, donde fue dado de alta bajo tratamiento, pero debido a su grave estado, tuvo que ser reingresado poco después en la Sala de Terapia Intensiva del Hospital Provincial, donde falleció horas más tarde al sufrir un paro respiratorio. Una paramédica expresó que su páncreas y riñones estaban muy inflamados.


Treintenas de familiares, amigos y hermanos de ideas del occiso —algunos de ellos provenientes de otras provincias— concurrieron al velorio en la Funeraria Camacho, en la calle Candelaria de la capital villareña, así como al camposanto, en el cual había numerosos vehículos militares, aunque los agentes no obstaculizaron la ceremonia fúnebre.

El duelo fue despedido por el líder opositor Guillermo (Coco) Fariñas Hernández, quien tras hacer el panegírico de la víctima, profirió frases de repulsa al régimen y de condena a los matadores del pacífico luchador pro democracia, las cuales fueron respaldadas por los presentes.

Reportó, desde Sancti Spíritus, Ana Margarita Perdigón, Agencia Yayabo Press.